Mis prioridades

Como Presidente de la Comisión, tengo cinco prioridades.

1.

Mi primera prioridad será desarrollar políticas que generen crecimiento y empleo como parte central de la agenda política de la próxima Comisión. Como elemento clave, debemos crear un mercado único digital para consumidores y empresas haciendo uso de las grandes oportunidades de las tecnologías digitales, que no conocen fronteras. Para ello tendremos que tener coraje para derribar las barreras nacionales en lo que se refiere a regulación de las telecomunicaciones, legislación de protección de datos y derechos de autor, gestión de ondas de radio y legislación sobre competencia.

Si hacemos esto, podemos asegurar que los ciudadanos europeos pronto podrán usar sus teléfonos móviles en toda Europa sin tener que pagar tarifas de itinerancia. Aseguraremos que los consumidores puedan acceder a música, películas y eventos deportivos en sus dispositivos electrónicos en cualquier parte de Europa, y con independencia de las fronteras. Y generaremos crecimiento económico adicional por valor de 500 mil millones de euros en Europa, en el mandato de la próxima Comisión, creando cientos de miles de nuevos puestos de trabajo y una sociedad basada en el conocimiento. Voy a trabajar en este proyecto desde mi primer día como Presidente de la Comisión.

2.

Como segunda prioridad, quiero reformar y reorganizar la política energética de Europa en una nueva Unión Europea de la Energía. Necesitamos unir nuestros recursos, combinar nuestras infraestructuras y unir nuestro poder de negociación frente a terceros países. Tenemos que diversificar nuestras fuentes de energía y reducir la dependencia energética de varios de nuestros Estados miembros.

Quiero mantener nuestro mercado energético europeo abierto a nuestros vecinos. Sin embargo, si el precio de la energía desde el Este llega a ser demasiado alto, ya sea en términos comerciales o políticos, Europa debería ser capaz de cambiar rápidamente a otros canales de suministro. Tenemos que ser capaces de revertir los flujos de energía cuando sea necesario y tenemos que fortalecer la participación de las energías renovables en nuestro continente. Esto no es sólo una cuestión de una política de cambio climático responsable; es al mismo tiempo una política industrial imprescindible si todavía queremos tener energía asequible a nuestra disposición a medio plazo. Por lo tanto, quiero que la Unión Europea de la Energía se convierta en la número uno del mundo en energías renovables.

3.

En tercer lugar, bajo mi Presidencia, la Comisión va a negociar un acuerdo comercial razonable y equilibrado con los Estados Unidos de América. Es anacrónico que en el siglo XXI, los europeos y los estadounidenses todavía impongan derechos de aduana sobre sus productos. Estos deben ser rápida y completamente abolidos. También creo que podemos dar un paso significativo en el reconocimiento de los estándares de los productos de cada uno, o bien trabajar hacia estándares transatlánticos. Sin embargo, como Presidente de la Comisión, también tendré muy claro que no voy a sacrificar la seguridad de Europa, la salud, la sociedad y las normas de protección de datos, en el altar del libre comercio. En particular, la seguridad de los alimentos que comemos y la protección de los datos personales de los europeos no serán negociables para mí.

4.

Mi cuarta prioridad será continuar con la reforma de nuestra unión monetaria, y hacerlo con la dimensión social de Europa en mente. Creo que en los próximos cinco años, tendremos que consolidar y complementar las medidas sin precedentes que hemos desarrollado durante la crisis, simplificarlas y hacerlas socialmente más legítimas. Veo tres áreas principales de cambio:

a.  Tenemos que volver a equilibrar la relación entre los políticos electos y el Banco Central Europeo en la gestión diaria de la zona euro. Admiro lo que Mario Draghi ha hecho para salvar el euro. Sin embargo, tuvo que hacerlo en una situación claramente excepcional. El BCE no quiere ni puede gobernar la Eurozona. La zona euro debe ser administrada por la Comisión y por el Eurogrupo, que en mi opinión debería ser presidido por un Presidente a tiempo completo. La responsabilidad del Eurogrupo incluye temas relacionados con el tipo de cambio. No debemos olvidar esto en caso de que el tipo de cambio del euro aumente aún más y se convierta en un problema para el crecimiento.

b.  También debemos reequilibrar la forma en que otorgamos apoyo condicional de estabilidad a los países de la zona euro con dificultades financieras. Propongo que en el futuro cualquier tipo de apoyo y reforma se realice no sólo a través de una evaluación de la sostenibilidad fiscal, sino al mismo tiempo también a través de una evaluación de impacto social. Los efectos sociales de las reformas estructurales deben ser discutidos en público. Mi partido, el PPE, cree en la economía social de mercado. No es compatible con la economía social de mercado que en una crisis, los armadores y los especuladores se hagan aún más ricos, mientras que los pensionistas no saben cómo pagar sus necesidades diarias. En este contexto, la capacidad fiscal específica a escala de la zona euro podría ser desarrollada para funcionar como un amortiguador si es necesario.

c.  En tercer lugar, estoy convencido de que tenemos que fortalecer la proyección exterior de nuestra unión monetaria. En 1998, la Comissión presentó una propuesta de representación conjunta de la zona euro en el FMI, pero nunca fue aprobada. Hoy en día, el Tratado permite la adopción de una propuesta de este tipo por mayoría cualificada de los países de la zona euro, y ya no por unanimidad. Creo que es hora de que vayamos adelante con esta propuesta y fortalezcamos la voz de la Eurozona en el FMI, y como Presidente de la Comisión, me encargaré de esto. El euro no sólo debe ser estable en el interior, sino que también debe tener una fuerte voz común en el escenario global.

5.

Una quinta y última prioridad para mí, como Presidente de la Comisión, será la de dar una respuesta a la cuestión británica. Ningún político razonable puede ignorar el hecho de que, durante los próximos cinco años, vamos a tener que encontrar soluciones a los problemas políticos del Reino Unido. Tenemos que hacer esto si queremos mantener el Reino Unido en la Unión Europea. Como Presidente de la Comisión, voy a trabajar para conseguir un acuerdo justo con Gran Bretaña. Un acuerdo que acepte las especificidades del Reino Unido en la UE, pero que también permita una mayor integración de la Eurozona. El Reino Unido tendrá que entender que en la zona euro necesitamos más Europa, no menos. Por otro lado, los demás países de la UE tendrán que aceptar que el Reino Unido no participará en el euro, aunque lo lamentemos. Tenemos que aceptar que el Reino Unido no se convertirá en un miembro de la zona Schengen. También estoy dispuesto a aceptar que el Reino Unido se quede fuera de las nuevas instituciones de la UE , tales como la Fiscalía Europea, destinada a mejorar la lucha contra el fraude en la UE, pero claramente rechazada por la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores . Tenemos que respetar esas posiciones claras del Parlamento británico. David Cameron ha escrito recientemente una serie de demandas clave en un artículo publicado en el Daily Telegraph. Como Presidente de la Comisión, estaré dispuesto a hablar con él sobre estas demandas de manera justa y razonable. Mi línea roja en esas conversaciones, será la integridad del mercado único y sus cuatro libertades; y la posibilidad de tener más Europa dentro de la zona euro para fortalecer la moneda única compartida por hasta el momento 18 y pronto 19 Estados miembros. Tengo la impresión de que esto tan importante para Gran Bretaña como para el próximo Presidente de la Comisión: un acuerdo que acepta las especificidades del Reino Unido en la UE.

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